Nueva reforma fiscal para 2015

El Gobierno ha designado una Comisión de Expertos formada por su Presidente, Manuel Lagares Calvo, y ocho vocales: Pedro Manuel Herrera Molina, Fernando Fernández Méndez de Andes, Sixto Álvarez Melcón, Rafael Ortiz Calzadilla, Juan Francisco Corona Ramón, Francisco Castellano Real, Maximino Carpio García y Pablo Hernández de Cos, con el objetivo de que realicen un informe sobre la reforma fiscal y que sirva de base para la reforma de la financiación autonómica y local.

Nueva reforma fiscal para 2015

La Comisión tendrá que exponer su propuesta antes del día 28 de febrero de 2014 y la pretensión del Gobierno es que la reforma entre en vigor en el año 2015.

Con ella, se pretende llevar a cabo una mejora de la capacidad de financiación del Estado y una modernización de las Administraciones Públicas. Pero, ¿cuál es el objetivo y a quién afectará esta nueva reforma?

Pues bien, el objetivo es que los impuestos en España atiendan a los principios de suficiencia, eficiencia y equidad tributaria. Esto significa que en la reforma se abordarán todos los impuestos del país, ya que se considera que el sistema está desequilibrado. De hecho, según el Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, la recaudación en España es baja y para salir de la crisis se deben utilizar los impuestos, al ser considerados un poderoso instrumento para el crecimiento económico.

Por tanto, como es costumbre en estos últimos tiempos, los más afectados de esta nueva reforma serán los ciudadanos y el resultado será una más que probable mayor presión fiscal a través de profundos cambios en el Impuesto sobre Sociedades e Impuesto sobre la Renta.

Impuesto sobre la Renta

Es posible que haya una reducción en el número de tramos del IRPF, cosa que afectará especialmente a los niveles de renta más bajos, al ser el tramo donde hay mayor afluencia de contribuyentes.

Impuesto sobre Sociedades

Se pretende simplificar el sistema tributario de las empresas eliminando la maraña de deducciones fiscales que permiten a muchas grandes empresas tributar a tipos de un solo dígito, cuando sobre el papel deberían tributar al 25 o 30% de sus beneficios.

Todo esto mientras las empresas demandan mayor clarificación y simplificación (y no a través de eliminación de deducciones) de las normas tributarias a la vez que mayor disposición y apertura al dialogo de la Administración.
Tendremos que esperar para ver en qué termina todo esto, aunque mucho me temo que como siempre saldrán favorecidos los fuertes y mal parados los más débiles.

Autora: Aina Llompart, asesora fiscal en Fiscontrol Assessors.

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