Tras la actualización de los balances…

Ya habrán oído hablar de esta medida del Gobierno que, a priori, tiene como objetivo favorecer la financiación interna y la mejora del acceso al mercado de capitales por parte de las empresas a través de la revalorización de los elementos de inmovilizado de las mismas, eso sí, pagando un impuesto del 5% sobre las revalorizaciones, con lo que se pretende recaudar un total de 300 millones de €, sin considerar el posible aumento en la recaudación por el incremento de otros impuestos futuros, como podría ser el de patrimonio.

Tras la actualización de los balances

Diseño de Brent Schoepf

Estos activos están valorados a precio histórico, por el principio de prudencia de nuestro PGC. Nuestra normativa (diferente a las Normas Internacionales de Contabilidad, en este aspecto en concreto) no permite el aumento de valor de dichos activos a no ser que sea a través de una ley, como la de 16/2012 de 27 de diciembre y como la que ya hubo en el 1996.

¿Qué beneficios obtendrán las empresas que decidan revalorizar sus activos?

  • Aumentará el valor de los activos no corrientes, cosa que provocará unas amortizaciones superiores y por tanto un ahorro fiscal.
  • Aumentarán las reservas y mejorará la imagen fiel del balance, el cash flow y la autofinanciación si no reparten dividendos.
  • Además, en una posible transmisión de los elementos revalorizados tendrán un menor beneficio fiscal.

Sin embargo, cabe tener en cuenta que:

  • Las empresas deben prever tener beneficios en un futuro para poder compensar los efectos fiscales de la revalorización. Tampoco se permite la amortización del importe revalorizado hasta el 1 de enero del 2015.
  • En caso de pérdida en la transmisión de estos activos, se habrá tributado el 5% inútilmente.
  • La aplicación tiene que ser sobre todos los activos y solo se puede hacer individualmente en el caso de los inmuebles.
  • Los costes administrativos y de registro de estas revalorizaciones deben ser tenidos en cuenta.
  • Igualmente existe un riesgo adicional de comprobación por la Administración Tributaria, que debe estar de acuerdo con la revalorización efectuada.
  • Adicionalmente, los últimos cambios habidos en la normativa tributaria hacen pensar que pueda haber limitaciones futuras que borren de un plumazo cualquier posible beneficio que pudiéramos sacar de la revalorización de activos.

Esta medida, que ya no tuvo éxito en su primera aplicación, debería ser gratuita si lo que realmente quieren es mejorar la financiación interna y el acceso al mercado de capitales de las empresas, pero como tras la mayoría de las medidas, se vislumbra un afán recaudatorio.

Autora: Aina Llompart, asesora fiscal en Fiscontrol Assessors.

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