El peligro de ser considerado administrador de hecho de una sociedad

La responsabilidad propia de los administradores de las sociedades mercantiles se extiende a aquellas personas que se consideran ADMINISTRADORES DE HECHO de las mismas.

administrador de hecho de una sociedad

Para saber si nos puede alcanzar esta responsabilidad debemos hacernos, en primer lugar, la siguiente pregunta:

¿Qué se entiende por administrador de hecho?

Entendemos como tal a la persona que tiene el poder de decisión en una sociedad, aunque no ostente el cargo de administrador de la misma. Puede ser como socio mayoritario o único en la misma sociedad, o a través de una sociedad holding interpuesta. La cuestión es que hay una persona que toma las decisiones relevantes, convirtiendo al administrador nombrado en un mero títere o ejecutor de su voluntad.

La jurisprudencia entiende por administrador de hecho al que “tiene el poder de decisión de la entidad”.

En términos prácticos, lo será aquella persona que no siendo administrador “oficial” de la entidad, deja claro a través de su voluntad manifestada en las Juntas de la sociedad, en las órdenes de índole económica, que comunica (dejando rastro de ello) tanto al administrador como directamente a los terceros con los que se relaciona la sociedad (otras empresas, bancos, etc.) que ella decide, manda y ordena.

Se da con más claridad en el caso de los apoderados de la sociedad que actúan con tanta frecuencia y se convierte en Persona de contacto de la entidad, no necesariamente anulando al administrador de derecho de la sociedad, sino convirtiéndose en un interlocutor para las terceras personas.

A partir del momento que alguien se ha convertido en tal interlocutor de la sociedad, sin ostentar cargo alguno en el órgano de administración y sin que esta situación se pueda probar documentalmente, se ha convertido en administrador de hecho.

La existencia de un poder general a favor de una persona, y más si está inscrito en el Registro Mercantil, dará lugar a que el apoderado sea considerado administrador de hecho y sea responsable como tal en todos los actos que ha llevado a cabo utilizando este poder.

Si un apoderado de una sociedad tiene serias dudas de que pueda haber asumido responsabilidad tributaria, por ejemplo, al haber hecho uso de su poder, conviene que se haga las siguientes preguntas:

  • ¿Ha gestionado y negociado operaciones directamente, a pesar de ser sólo apoderado?
  • ¿Ha dado órdenes de pagos/cobros y ha actuado como persona de contacto en los negocios de la sociedad?
  • ¿Ha representado públicamente a la sociedad?

Pues en caso de ser así, es muy probable que la persona que “sólo” es un apoderado, pueda ser considerado administrador de hecho de la entidad.

Autora: Andrea Klein, abogada del despacho Fiscontrol Assessors.

Comments
One Response to “El peligro de ser considerado administrador de hecho de una sociedad”
  1. Roberto Fernández dice:

    No sé porqué, leyendo esto, me viene a la cabeza un duque que nos visita forzosamente una vez al año. Enhorabuena por el artículo. Perfectamente explicado y conciso, lo cual se agradece. No voy a exculpar a dicho duque, Dios me libre… simplemente pienso en que ha sido muy tonto… Si se hubiera asesorado bien… con Fisscontrol, por ejemplo.

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