Cronología de un final anunciado

Os invito a que me acompañéis a hacer un breve repaso de nuestra historia más reciente para ponernos en antecedentes:

  • Finales de 2007 – principios de 2008. Estalla la burbuja inmobiliaria, con todas las consecuencias que ya sabemos y que hemos oído infinidad de veces, pero que una vez más voy a repetir: imposibilidad por parte de los promotores/constructores de dar salida a sus activos con la consecuente falta de liquidez para pagar a trabajadores y entidades financieras, despidos en masa que hacen temblar las arcas de la Seguridad Social y del FOGASA, aumento inevitable de la morosidad de familias y empresas, familias que se ven abocadas al desahucio y empresas en concurso de acreedores y posterior liquidación. Ante esta situación, las entidades financieras empiezan a restringir la concesión de créditos y préstamos a personas y entidades, créditos y préstamos que tan sólo hacía unos meses habían concedido tan alegremente a cualquier persona que fuera con algo que se le pareciera a una nómina. En estos momentos clave, las cajas de ahorro se empiezan a centrar en sus procesos de integración, fusiones y demás, preocupándose exclusivamente de sí mismas.
  • Años 2010 – 2011. En esta situación de contracción de la demanda interna, del consumo, de la inversión y en consecuencia del PIB, llegamos a una situación deficitaria con el temido aumento de la tasa de paro, aumento de la morosidad de familias y empresas, etc., y es cuando el Gobierno se plantea medidas urgentes que pasan, entre otras, por un aumento del IVA general e IVA reducido en 2% y 1% respectivamente y por un aumento del IRPF. Ambos impuestos influyen directamente en la renta disponible del contribuyente, por lo que el efecto inmediato es el empobrecimiento del paísLa tasa de paro sigue batiendo récords durante 2011. Las empresas tienen serios problemas de liquidez. Las entidades bancarias mantienen cerrado el grifo del crédito, mientras que otras empiezan a tener que ser rescatadas o parcialmente nacionalizadas.
  • Año 2012. Ya lo auguraron los desaparecidos mayas: el 2012 es el año del fin del mundo tal y como lo conocemos. Yo no creo que sea el fin del mundo, al menos no en el sentido de terremotos, maremotos, asteroides y demás; pero sí será un año que hará mella en la economía española durante muchos años.

Es a principios de mayo cuando se empieza a destapar el agujero de la banca española (un agujero que tendremos que tapar todos los españoles). Las cifras que inicialmente se barajan rondan los 20.000 millones de euros. Es el estallido de una etapa mal gestionada, de haber arriesgado excesivamente en algunos sectores, de no haber analizado con mesura los costes que implicaba apostar todo a una carta. La banca española se empieza a hundir, arrastrada por el lastre de familias y empresas sobreendeudadas. Ante esta situación, el Gobierno sale al rescate de la banca española anunciando que las entidades recibirán todo el capital que necesiten. Como contrapartida, los recortes en Sanidad y Educación hacen rebajar el “Estado del Bienestar” a simplemente “Estado”.

Entiendo que no se puede dejar quebrar a una entidad financiera, muchas son las personas que tienen sus ahorros depositados en ella y muchas las personas que trabajan ahí y posiblemente las consecuencias fueran desastrosas para el conjunto de la economía. Sin embargo, cuando hablamos de familias y empresas la ley es tajante, esto se traduce en desahucios y concursos de acreedores. Por contra cuando se trata una entidad bancaria, la acogemos en el seno del Estado. Somos conscientes de que el sistema financiero es uno de los motores de la actual economía capitalista, pero no hay que olvidar que también lo son las familias y las empresas y que los tres interactúan en un único modelo económico, que junto con el Estado forman el sistema económico.

Como era de esperar, el Estado no es capaz de asumir el coste de la nacionalización y se ve abocado a solicitar “ayuda” a la Comunidad Europea. A día de hoy es una realidad, España ha tenido que ser rescatada. Las elevadas tasas de endeudamiento presagiaban este final. Una ayuda que se cifra en 100.000 millones de euros para la banca española. Una ayuda que es la consecuencia de una pésima gestión por parte de familias, empresas, banca y Estado, por lo que urge tomar medidas que corrijan las deficiencias del sistema de una forma rápida y eficaz.

Pero, mientras pasaba todo esto yo me pregunto: ¿dónde estaba el Banco de España en esta situación? ¿No es el órgano regulador del sistema financiero? ¿No es la institución que vela por el sistema financiero? ¿Acaso no realiza inspecciones periódicas? No se puede decir que la gente que trabaja allí sea precisamente incompetente, ya que el currículum que se exige es realmente exquisito. ¿Entonces? ¿Va a haber sanciones para todas estas entidades que han realizado una mala gestión? ¿O simplemente pasaremos página y “aquí no ha pasado nada”?

En fin, y ya para acabar no me queda más que aplaudir de nuevo al grupo de economistas y asesores fiscales de los que se rodea el Gobierno, al proponer de nuevo un aumento del IVA, que seguramente se producirá antes de final de año. O sea, nos encontramos en una situación con la tasa de paro más alta de la Unión Europea, el endeudamiento de las familias y las empresas alcanza límites muy elevados, la concesión de créditos es muy escasa, y en general, España pasa por una etapa de empobrecimiento y asfixia generalizada. Pues bien, ante esta situación tan crítica, la solución de nuestro Gobierno es aumentar el IVA, entre otros impuestos que seguro se verán afectados y/o deducciones.

En el primer año de carrera, te enseñan que en épocas de recesión se deben realizar políticas expansivas, esto quiere decir que cuando la economía se ralentiza o, en el caso de España decrece, el Estado debe aumentar el gasto público para ayudar al país a salir de la recesión. En cambio debe aprovechar los momentos de expansión y de crecimiento del PIB para aumentar impuestos y realizar políticas contractivas. Tal vez soy yo que no lo veo y el Gobierno lo que pretende es crear un nuevo modelo económico para pasar a formar parte de los libros de economía. De cualquier forma, ya le digo yo al Gobierno que pasará a formar parte de nuestra historia económica, entre otras cosas, por ser un Gobierno autoritario y no crear confianza.

Entiendo que la deuda española es la más alta de la zona euro y que aumentar el gasto público no debe ser tarea fácil, lo que está claro es que la solución más sencilla es aumentar los impuestos. Sin embargo, me gustaría poder tener algo de fe en este Gobierno y pensar que optará por otras medidas menos dolorosas para los ciudadanos, porque lo que tenemos que tener claro es que nos va a doler. Me gustaría tener fe, pero no la tengo.

Ahora mismo sólo tengo fe en la Selección Española. ¡VAMOS ESPAÑA!

Autora: Encarna Rodríguez, economista en  Fiscontrol Assessors.

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Comments
3 Responses to “Cronología de un final anunciado”
  1. Gaspar dice:

    En términos generales coincido con el análisis de la compañera de su despacho aunque discrepo con algunas cosas. No todo el sistema financiero esta mas gestionado, realmente las entidades con problemas son las antiguas cajas de ahorros, no olvidemos que estaban dirigidas por políticos y no por profesionales de la banca. Por otro lado el artículo nos describe un país en el que familias y empresas son víctimas de un gobierno y sistema financiero desastrosos cuando creo que éstas, familias y empresas, también contribuyeron al crecimiento de la burbuja inmobiliaria. No nos olvidemos de que el endeudamiento privado en España es de los más elevados del mundo. Para entendernos, a ningún mileurista le ponían una pistola en el pecho para ir al banco a pedir un préstamo para comprar la casa, el coche y el plasma!

  2. fiscontrol dice:

    No sé si debo entender con tu comentario que al tratarse de políticos los que gestionaban las cajas de ahorro, tuviéramos que excusarlos de alguna forma.

    En cualquier caso, sí estoy de acuerdo en que las familias han contribuido a la situación actual. Estoy de acuerdo en que muchas personas se han sobreendeudado por encima de su capacidad adquisitiva. Sin embargo, aquí también podrías equiparar a estas personas con los políticos que no han sabido gestionar las cajas de ahorro, excusándoles la mala gestión en que no son profesionales. Es más, los que sí eran profesionales eran las entidades bancarias que concedieron esos préstamos y que se supone realizaban estudios de viabilidad.

    En fin, lo que está claro, más allá de señalar con el dedo al culpable, es que el conjunto de la economía española tiene grandes deficiencias que urge corregirlas y que todo empieza por un cambio de mentalidad.

    Encarna Rodríguez.

    • Roberto Fernández dice:

      Está claro, que todos nos hemos endeudado en demasía, tanto grandes como pequeños.
      Hacíamos bueno el hecho de que si me lo dan, es que lo puedo pagar y me lo merezco. Todos tenemos nuestra parte de culpa, unos por conceder sin demasiadas solvencias (o con unas solvencias infladas y por tanto ficticias) y otros por dejarse endeudar sin mucho pensar en quién pagará mañana…

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