Segundo año de la deducción fiscal por obras de mejora en viviendas

Nos encontramos en el “segundo ejercicio”, en el cual los contribuyentes que hayan realizado obras de mejora en alguna de sus viviendas o en el edificio en que se encuentren, podrán desgravarse hasta el 20% de las cantidades satisfechas por las obras, siempre y cuando se reúnan todos los requisitos establecidos para ello.

Esta deducción fue aprobada por el Real Decreto-Ley 6/2010 y posteriormente modificada por el Real Decreto-Ley 5/2011, siendo una novedad fiscal para el ejercicio 2010. Debemos recordar que se trata de una deducción transitoria ya que sólo afecta a los ejercicios 2010, 2011 y 2012, alcanzando a las obras de mejora realizadas entre el 14 de abril de 2010 y el 31 de diciembre de 2012.

La modificación introducida por el Real Decreto Ley 5/2011 ha mejorado considerablemente las condiciones para su aplicación, ampliando el ámbito objetivo de la deducción a las obras efectuadas en cualquier vivienda (inicialmente vivienda habitual) o en el edificio en que éstas se encuentren, también se aumenta el límite de importe de la base imponible para acceder a la deducción y la cuantía de la misma (pasando del 10% al 20%). Por lo tanto es importante recordar que en este segundo año de aplicación (IRPF 2011), existirán dos régimenes de deducción diferentes, dependiendo de la fecha en la cual se hayan realizado y pagado las obras, debiéndose distinguir las obras realizadas y pagadas entre el 14 de abril de 2010 hasta el 6 de mayo de 2011, y las obras realizadas y satisfechas desde el 7 de mayo de 2011 hasta el 31 de diciembre de 2012.

Enlace al Cuadro comparativo deducción (2 régimenes de deducción a aplicar en el IRPF 2011).

En todo caso, en ambos régimenes, prevalecen una serie de requisitos comunes para poderse aplicar la deducción, que a continuación se indican:

  • El derecho a la deducción finaliza el 31 de diciembre 2012.
  • Las viviendas deben ser propiedad del contribuyente y no estar afectas a actividades económicas.
  • Los pagos no se pueden efectuar en efectivo: deberán ser satisfechos mediante tarjeta de crédito o débito, transferencia bancaria, cheque nominativo o ingreso en cuenta en entidad de crédito.
  • Las cantidades satisfechas deben deducirse en la declaración de IRPF del ejercicio correspondiente, pudiéndose deducir, con los límites previstos, en los cuatro ejercicios siguientes aquellas cantidades que no hayan podido ser deducidas por exceder la base máxima anual.
  • El contribuyente debe conservar la factura, la cual debe tener una descripción detallada de las operaciones realizadas que permita justificar la aplicación de la deducción.
  • Las obras que dan derecho a deducción son las que tengan por objeto alguno de los siguientes fines:
  1. La mejora de la eficiencia energética, la higiene, la salud y protección del medio ambiente en los edificios y viviendas, la utilización de energías renovables, la seguridad y la estanqueidad, o las que favorezcan la accesibilidad al edificio o a las viviendas en los términos previstos en el Plan Estatal de Viviendas y Rehabilitación 2009-2012, tales como: Instalación de paneles solares; mejora de la envolvente térmica del edificio (aislamiento de ventanas, paredes o cubiertas); mejora de sistemas de instalaciones térmicas; mejora de las instalaciones de suministro e instalación de mecanismos que favorezcan el ahorro de agua; sustitución de las instalaciones eléctricas, agua, gas u otros suministros; instalación de ascensores o su adaptación a las necesidades de personas discapacitadas; instalación o mejora de rampas de acceso a los edificios; instalación de elementos de información que permitan la orientación en el uso de escaleras y ascensores; obras de adaptación de las viviendas a las necesidades de personas con discapacidad o mayores de 65 años.
  2. La instalación de infraestructuras de telecomunicación que permitan el acceso a Internet y a serviciós de televisión digital en la vivienda.
  • En ningún caso darán derecho a deducción las obras que se realicen en plazas de garaje, jardines, parques, piscinas, instalaciones deportivas y otros elementos análogos.

Cabe mencionar que no dan derecho a deducción muchas “reformas” que normalmente se suelen efectuar en viviendas antiguas (o de segunda mano), ya que no se ajustan a los fines anteriormente relacionados, tales como cambio de azulejos, instalación de parquet, o cambio de mobiliario de cocina. Tampoco darán derecho a deducción aquellas instalaciones que no sustituyan a una anterior (ya que no suponen mejoras), o bien en aquellos casos en que se sustituyan aparatos eléctricos mejorando la clase energética (aires acondicionados, lavadoras clase A…) sin la realización de ningún tipo de “obra”.

La complejidad a la hora de identificar qué tipo de obras (reformas) pueden tener derecho o no a la deducción causarán más de un quebradero de cabeza.

Autora: Antonia Torrens, asesora fiscal en Fiscontrol Assessors.

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